15 Feb Reyes Calderón: integridad y compliance
Reyes Calderón Cuadrado, profesora de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad de Navarra, dio ayer una auténtica conferencia magistral en Madrid. Fue un privilegio poder asistir al acto organizado por la Fundación Ramón Areces dentro del ciclo de conferencias sobre «Regulación contable internacional y gobierno corporativo» y escuchar lo que tenía que decir la profesora Calderón sobre la base de la experiencia que ha adquirido desde los comités de auditoría de los que ha formado parte.
El planteamiento que vino a defender la prestigiosa académica es que sin integridad no puede haber un verdadero programa de cumplimiento normativo y que, por lo tanto, para que estos programas funcionen es esencial que integridad y compliance vayan unidos.
En este sentido, al hablar de la pérdida de confianza generalizada que ha habido en el mundo empresarial durante los primeros años de este siglo, recordó el caso de ENRON. A pesar de que su código ético era ensalzado como modelo a seguir y puesto como ejemplo en las universidades y escuelas de negocio, no sirvió para evitar que la empresa protagonizara uno de los mayores fraudes financieros de la historia. Por este motivo, alertó del peligro que representan los programas de compliance de maquillaje y el llamado «paper compliance», es decir, programas de cumplimiento perfectamente documentados pero sin una aplicación real.
Por último, Reyes Calderón apuntó una serie de recetas para que los modelos de cumplimiento funcionen. En primer lugar, es fundamental que las organizaciones velen por la calidad de los miembros de los comités de auditoría y que incluyan sólo a personas expertas, independientes y dedicadas. En segundo lugar, es importante que se adopten cautelas frente a los sesgos cognitivos con el fin de evitar que las personas estén condicionadas a la hora de tomar decisiones. Y, finalmente, destacó la necesidad de lo que denominó el «factor agallas»: para ser una persona íntegra hace falta ser valiente y audaz.
¡No cabe duda de que habló con conocimiento de causa!