17 Nov Responsabilidad social, clave para generar valor en la empresa

En el contexto actual de globalización, donde las empresas se enfrentan a los retos de un entorno en continuo cambio, la responsabilidad social está adquiriendo mayor importancia.
Todos los días escuchamos casos de malas prácticas empresariales en los medios; lo que nos está llevando -menos mal- a que el nivel de exigencia ética esté aumentando y la responsabilidad social se convierta en un modelo de gestión empresarial que integra en las decisiones de las organizaciones los impactos económicos, ambientales y sociales, teniendo en cuenta a los grupos de interés a los que se dirige.
Con esto no quiero decir que las empresas no vayan a cumplir su objetivo clave, el de generar beneficios, pero deben ser conscientes, a su vez, de que pueden ser capaces de alcanzar igualmente logros sociales y ambientales. De hecho, aquellas empresas con una visión de negocio a largo plazo saben que sin una responsabilidad social alineada a su estrategia, que ayuda a la consecución de sus objetivos, no tendrán nada que hacer.
Este sistema integrado de gestión ética, junto con una buena reputación y transparencia, genera una mayor confianza entre clientes, socios e inversores, fomentando su fidelización, y llevando a la empresa a ser más competitiva, lo que nos sirve para darnos cuenta de que ¡la responsabilidad social tiene un valor económico!
Si quieres posicionar tu marca frente a la competencia tienes que ir más allá, ya no basta con cumplir las obligaciones legales.
Ser socialmente responsable nos lleva a invertir en capital humano, en las relaciones con los stakeholders, y en las comunidades donde las empresas están instaladas, área de influencia de la empresa, lo cual le generará una gran repercusión e impacto positivo. Pero debes pensar que es una inversión que merece la pena, favorece la innovación, la gestión del cambio, y permite anticiparse a las tendencias legislativas.
Gestionando la empresa de esta forma generamos eficiencia y permitimos, además, la identificación y gestión de riesgos, reduciendo por tanto los efectos negativos que podrían darse.
Todos sabemos que, en esos tiempos, la atracción de talento y la productividad son cada vez mas importantes, y serán las medidas orientadas a los empleados las que favorezcan su incremento, aumentando su lealtad y orgullo de pertenencia, y esto se consigue implicando a los empleados con los objetivos empresariales: fomentando los valores y principios éticos de cada organización.
En definitiva, quiero compartir con vosotros la idea de que la responsabilidad social no es un gasto; sino todo lo contrario, es una inversión a medio/largo plazo, que no sólo aumenta la reputación de la empresa, sino que genera un gran valor y contribuye a la obtención de ventajas competitivas duraderas; y no sólo convertirá a las empresas en líderes de su sector, sino que además serán capaces de generar gran impacto allí donde trabajen.